Mi primer…

¿Cosplay? ¿Esto califica como cosplay?

Ni idea. Pero me encanta

Una vez, cuando era chica, estaba viendo MTV un fin de semana, lo usual. Estaba viendo ese programa donde la gente espiaba tres piezas de tres personas diferentes y de acuerdo a lo que tenían, escogía a una para tener una cita auspiciada por ellos. No recuerdo el nombre pero me encantaba. Soy curiosa y además de saber qué le gusta comer a la gente y qué odia (es como un fetiche para mí), era genial sapear las piezas de otra gente y saber un poco de su mundo sin tener que hablar. El asunto es que una niña era “cosplayera” y toda su pieza era un museo del anime otaku paranoide. Tenía una docena de trajes hechos por ella y para ella de los diversos personajes que le gustaban. El que más me gustó era un bikini blanco muy simple, con orejas de conejo, botas blancas y una especie de “rubí” en su frente. Ése era su traje de “Mokona”. Demás estaba decir que la amé mucho y que muchas veces lo simple la lleva mucho más.

Desde ese tiempo hasta ahora no he estado muy metida en eso más que como simple admiradora y espectadora. Ya dije, soy curiosa. Y muy sapa (pero no copuchenta). Y debo decir que es un trabajo admirable y maravilloso que me gusta cada vez más. No sé si desarrolle una pasión desmesurada por el tema pero me gusta explorar y probar cosas nuevas, porque la vida es muy aburrida y hay que hacer cosas épicas para salirse un poco del tedio que es vivir sin que exista magia en este mundo. Por eso, la magia la tiene que inventar uno.

Mi cosplay es de “Hipster Ariel”. No es lo más original del planeta pero mi versión difiere de las otras porque yo tengo un pug que hace de Flounder (o como se escriba) y un vestido verde, un color que me ha estado interesando últimamente. Todas las Hipster Ariel que vi usaban pantalones y colas sirénidas. Y un peluche del pez. Muchas eran perfectas y hermosísimas pero quise diferir un poco.

Para mí, “La Sirenita” fue un acontecimiento bastante relevante en mi vida. Cuando era niña la vi tantas veces que me sabía la película completa. Todos los diálogos. Creo que aún recuerdo varios. La versión Disney, como siempre más edulcorada que el cuento original, era la perfección para mí. Tanto, que cuando a mi prima mayor le regalaron una piscina, de ésas con forma de riñon, me pasé un verano completo actuando la película con ayuda de mis primas, haciendo de Flounder, Sebastián, Rey Tritón, Úrsula, Eric, Gaviota, etc. Por supuesto, yo siempre fui Ariel y cuando ellas no estaban, hacía todos los personajes yo. Menuda cabra chica esquizofrénica. Y bueno, estudié Teatro para que eso fuera aceptado dentro de la sociedad.

Admiraba tanto a Ariel, quien, siendo princesa, no era como la Bella Durmiente, Cenicienta o Blancanieves. Siempre esperando ser besadas y rescatadas por extraños del cual se enamoraban nada más abrir los ojos. Quiero decir, ella cambió su maldita especie por el tipo que le gustaba. ¡Era tan apasionada! Pero claro, no le gustó un aldeano. No, un noble, igual que ella. ¡Y cuando cantaba! ¡Dioses! La banda sonora ganó un Oscar y cada vez que escucho “Bajo el mar” me da pena porque a veces, la belleza me emociona mucho. Y esa canción es tan linda. Para qué hablar de “Parte de él” y “Bésala”. De sólo pensar en ellas me empieza a tiritar la pera. Y ¿Cómo olvidar “Almas en desgracia” de la mejor villana ever? ¡Qué Chtulu y qué tiburón blanco!. Sólo hay un nombre para la maldad submarina y es Úrsula. Ella dice “Yo admito que solía ser muy mala, no dudaban en decir qué bruja soy”. Orgásmico. Y después “Por fortuna conozco algo de magia, un talento que yo siempre poseí…” ¡Come on! ¡Es la Bruja del Mar! ¿Cómo va a conocer “algo” de magia?. La amo.

Bueno, cuando niña la amaba y gran parte de mi ser la sigue amando. Luego crecí y ya no la seguí queriendo tanto porque me empecé a dar cuenta que su punto a favor era precisamente su punto débil y por eso es un personaje femenino fuerte. Porque la fortaleza de un personaje femenino no radica en cuan liberada sexualmente está. O sea, eso es la raja pero quedarse sólo en eso es un sticker. Para mí, lo que hace a una mujer fuerte, son las dudas y los defectos. Es decir, lo real, el conflicto, la batalla entre decir sí o decir no. Ella cambió su especie por su amado. Bien por un lado, todos hacemos algo así por el ser amado. Pero ella dejó de ser una de las criaturas más perfectas de la mitología por convertirse en una aburrida y poco mística humana. Plaf. Después, tiene una hija con Eric que quiere ser sirena y vuelve al mar. ¿Por qué Ariel? ¿Por qué tan hipster? En el cuento, su castigo es transformarse en espuma de mar y bañar los pies del príncipe cada vez que está en la playa. Patético. O sea, me encanta que los héroes fracasen y que todo el mundo muera, pero ¿espuma de mar? Me muero. Pobre Ariel.

De todas maneras, Ariel marca un punto de inflexión en Disney al ser uno de los primeros personajes femeninos que se escapan del stándard Princesa latera jamás besada. Luego de ella viene Bella, súper lectora e inteligente. Pocahontas (el lobo aullando a la luna azul descubriendo colores en el viento. Epic), Mulán (una ídola)  y la niña de “La princesa y el sapo” que no recuerdo el nombre (que también es súper bakan). Valuartes de la caída del trono de la princesa latera y rubia adicta a besar extraños, y con un fetiche por hacer el aseo.

He aquí, mi Hipster Ariel.

Flounder: el perrito Mateo

Fotografía: Pralad Varela, un grande.

https://www.facebook.com/pralad.varela?fref=ts

Maquillaje: Mauricio Villalón, además dueño de Mateo pez y el mejor en maquillaje ever. Me convirtió en otra persona ❤

Vestuario y caracterización: Quién más que yo

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Me falta mucho por aprender todavía, pero eso hace más interesante mi vida

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Cuando le conté la idea a mi novio, me dijo: “Qué bakan sería poder viajar al pasado e ir a decirle a la pequeña Carla que amaba a Ariel que algún día ibas a sacarte fotos así, pero vestida así”

Equis De y Pe para todos

 

 

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